Mi plan B

La primera vez que alguien me preguntó cuál era mi plan B pensé que eran tonterías de un pijo suizo. Pocos meses después, volví a escuchar lo del plan B en un curso de inteligencia emocional. En aquel momento recordé las palabras, el sitio y la forma en que el pijo suizo me había preguntado un par de meses antes sobre mi plan B, casi afirmando más que preguntando. Curioso. Algo deben tener en común un pijo suizo y una persona que sólo necesita trabajar 6 meses al año. Desde entonces empecé a darle vueltas a la idea.

¿Cuál podía ser mi Plan B?

BOMBILLA

Durante los meses siguientes, los mismos profesores del master que estaba estudiando fueron los que en varias ocasiones repitieron lo del plan B, C o incluso D. Además, junto al plan B, no paraban de decir algo que era incluso más importante; hacer del talento y la pasión una fuente de ingresos. Para mí no sería trabajar hacer lo que estoy haciendo ahora mismo, dado el nivel de motivación e ilusión. No sé si es mi talento porque a veces es difícil conocerse a uno mismo pero sí sé que me siento bien haciendo esto y de eso se trata, de hacer cosas que a uno le hagan sentir bien. Por lo tanto, ¿por qué no intentar hacer un plan B de algo que me gusta?

Mi familia, mis amigos… todo el mundo me decía que me estaba obsesionado con este tema y que me habían lavado el cerebro. “¡Con el trabajo que tienes!”. “¿Qué más quieres?”. “¡Pero si trabajas en una empresa estable y llevas muchos años!”. “¡Anda, anda, déjate de tonterías!”. “¡Ser soñador a los 3 años vale, pero serlo a los 31…!”, etc. etc. etc. Lo acepto, soy una soñadora inconformista pero también soy lo suficientemente segura como para no dejarme llevar por las opiniones de los demás, así que pocos días después de acabar el Master en Dirección Financiera y volver de vacaciones, me matriculé en un curso de Community Manager y Marketing de Contenidos que había mirado unos meses antes.

¿Por qué hacer algo asi? ¿Por qué gastar dinero y esfuerzo en algo que nada tiene que ver con lo que haces? ¿Por qué buscar un plan B sin que haya fallado el plan A?

Escuchad esta historia:

Interesante, ¿verdad?. ¿A que se puede aplicar a muchos ámbitos de la vida? Pues bien, de una vaca como esta viene mi plan B. Porque ahora mismo tengo una vaca como la de este vídeo pero para alguien inquieto como yo, su leche no es suficiente. La vaca que tengo ahora es solo un plan A y no depende sólo de mí la calidad de su leche ni la duración. La vaca algún día morirá. O no. Pero ¿por qué no intentar tener otra vaca?. ¿Por qué solo se piensa en un plan B cuando falla el plan A y necesitamos ingresos de manera urgente?. El plan B surge como una necesidad de hacer cosas diferentes. Una necesidad de hacer eso que me gusta y hacerlo sin esfuerzo, con ilusión, con satisfacción. Tal vez este plan B no sirva para ganar dinero pero puede completar a la otra vaca, al plan A, al que le falta ese punto de vitalidad,  libertad e independencia inherentes a mi forma de ser.

Entonces, ¿de qué trata este plan B?

Me gusta la diversidad, comunicarme, expresarme, intercambiar opiniones, debatir. Observar cómo somos, lo que hacemos, empezando por todas las cosas curiosas que me pasan a mí. Observar cómo nos comportamos entre nosotros, el rumbo que toma el mundo, de donde viene, adonde va. Intentar averiguar por qué. Reflexionar. No parar. No estarme callada. De eso se trata mi plan B. Este blog. Este rincón donde poder contar todo lo que se me pasa por la cabeza. Sin tabúes. Sin freno. Siendo yo. Quiero intercambiar opiniones, puntos de vista, ideas para seguir escribiendo. Un lugar donde se cuestionen las cosas, donde surjan inquietudes, donde compartir. Y sobre todo, un lugar donde entre todos, me ayudéis a hacer de este proyecto de comunicación mi otra vaca, mi plan B.

Como me dijo el pijo suizo: ‘Let’s see what happens!’.

Bienvenidos. 🙂

6 comentarios en “Mi plan B”

  1. ¡Enhorabuena por tu decisión Ana!
    Permíteme decirte que eres una chica inteligente que va acorde con el signo de los tiempos. Sabes muy bien a qué me refiero, porque tú misma has seguido los artículos de mi blog “Carta abierta a un profesional desorientado”. La historia que cuento es muy real, y cuando uno pone “todos los huevos” en una única cesta, y no controla los movimientos de la misma, puede llevarse una enorme sorpresa cualquier día, y entonces no sabes qué hacer. Y otra lección aprendida en todos mis años de experiencia empresarial es que hay que prepararse para los malos tiempos y las dificultades precisamente cuando las cosas van bien; cuando van mal, uno puede equivocarse condicionado por la urgencia en tomar decisiones.
    Ya lo decía en mi post http://bit.ly/1QPxp9v: es esencial analizar nuestro “Yo S.A.”, porque solo hay una persona que puede ayudarte en todo momento: TÚ.
    Y si me permites un último consejo, que todo lo que te plantees guarde coherencia. Haz cosas diferentes, pero que todas ellas refuercen, de una u otra forma, tu “Yo S.A.”, o sea, tu estrategia personal como profesional.

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    1. Muchas gracias por tus consejos José María, ¡son muy bien recibidos! La estrategia personal debe ir acorde todos los movimientos que hacemos en nuestra vida y por lo tanto acorde a lo que verdaderamente somos.

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